Se puede leer en rebelion.org un artículo de David Llistar titulado: La Anticooperación: los problemas del sur no se resuelven con ayuda internacional.
Anticooperación es un término de reciente aparición en algunos medios (yo sólo lo he leído en internet), que refleja lo contrario que el concepto de “cooperación al desarrollo” y que según Llistar comprende toda aquella actuación realizada en y desde el Norte cuyos efectos sean directa o indirectamente perniciosos para el Sur. Leer el artículo completo
No termino de ver con buenos ojos que el camino para proponer una idea sea negando el anterior. Me recuerda al principio de falsabilidad que utiliza el método científico para determinar si una hipótesis puede convertirse en teoría.
La falsabilidad se entiende como la propiedad que se verifica si se sigue, deductivamente, por modus tollendo tollens (del latín, modo que negando niega), que la proposición universal es falsa cuando se consigue demostrar mediante la experiencia que un enunciado observable es falso.
Es una de las ramas más importantes del pansamiento crítico, pero en mi opinión muchas veces aglutina a los contrarios a aceptar una idea o concepto, y en vez de proponer una alternativa, se dedican a atacar salvajemente los principios de su opuesto. En definitiva, que para derribar un castillo deciden asediarlo construyendo su opuesto.
Aunque sea muy propio de nuestro pensamiento occidental dividir los conceptor en dicotomías (explotadores-explotados, norte-sur, bien-mal, cooperación-anticooperación, etc), no siempre el camino más simple lleva a la conlusión más precisa.
Hay muchas maneras de construir una casa. Puedes derribar los restos y empezar desde 0, o puedes usar los restos, derribar lo que no te convence, y mantener aquellos muros que sí aportaban sostén. En mi opinión es una buena manera de hacer la cosas. Ni blanco ni negro… más bien una escala de muchos colores, un viaje con muchos senderos.
En mi opinión había ya una palabra que definñia mucho mejor la actuación realizada en y desde el Norte cuyos efectos sean directa o indirectamente perniciosos para el Sur. Tiene ya dos siglos de existencia como concepto, y se llama colonización.
Gracias por contestar Pablo.
Me parece que el término “anticooperación” puede estar relacionado con el de “colonización”, pero no creo que sean el mismo concepto con distintas palabras, como das a entender en tu comentario.
En mi opinión, la definición que hace David Llistar es más amplia que la que encuentro en la wikipedia (por ejemplo), del término “colonización”:
‘Colonización es la acción de dominar un país o territorio con pobladores de otra región…’
La división que hace, además, refiriéndose por ejemplo a “anticooperación diplomática”, “ambiental”, “comercial”, etc. creo que amplía todavía más el concepto y lo separa en cierta medida de la idea de “colonización”.
Estimado moderador del antidesinformación
Está claro que no me expliqué con claridad con respecto a mi concepto de colonización, sin duda un poco más extenso que el que ofrece la Wikipedia. Tampoco se explica muy bien el concepto en el DRAE. Me queda exponer mi opinión personal al respecto. Para ello me sustentaré en reseñas históricas, siempre entendiendo que hemos sido educados en un entorno determinado bajo unas premisas concretas, inducidas probablemente por la condición de colonizadores que ostenta la crónica oficial de la tierra que pisamos.
Supongo que es complicado determinar cuándo surge el proceso que entiendo yo por colonización. De una manera u otra la expansión de determinadas sociedades sobre otras determinó su aparición. El ejemplo más determinante, por las muchas reseñas históricas, que existe en el mundo occidental es el de la expansión de Roma y la aplicación de la “romanización”. Posteriores ejemplos nos pueden llevar desde los tiempos de Marco Antonio hasta los procesos colonizadores realizados en el continente americano, o ya más cercana en el tiempo, la colonización africana por parte de países europeos. Sé que realizo una gran generalización. No pretendo discutir aquí sobre historia, pero podemos hacerlo en otro espacio.
Teniendo en cuenta los elementos comunes en estos procesos, y atendiendo también a sus diferencias, existe un elemento unificador de todos los procesos colonizadores, y es que en todo proceso colonizador se observa el intento de someter a una sociedad o conjunto de sociedades por parte de otra sociedad o conjunto de sociedades. Hablo en términos totales. Este complejo proceso sí puede tomar distintas formas en función de su área de influencia (por ejemplo las tecno-productivas, financiera, comercial, diplomática, ambiental, simbólica, “solidaria”, militar, tráfico de personas, entre otras – categorías del artículo de David Llistar i Bosch).
Estoy completamente de acuerdo con lo expuesto por David Llistar i Bosch en su artículo. Creo que da en el clavo en muchos aspectos, pero parte de un error, en mi opinión. Busca una forma de llamar la atención en la formulación de su título, y su solución es emplear un nombre compuesto por el prefijo -anti:
(Del gr. ἀντι-. pref. Significa ‘opuesto’ o ‘con propiedades contrarias’).
En mi opinión lo que quiere hacer es llamar la atención, pero en el fondo lo que realmente acaba haciendo es usar un atajo para explicar un concepto. No reflexiona profundamente sobre la etimología de la idea que quiere exponer, sino que se dejar llevar por la atracción de lo novedoso, y ya de paso utiliza las referencias que los movimientos de la antiglobalización están tenidendo en los medios de comunicación masivos (vease Murdoch y su News Corporation como ejemplo más claro) para intensificar la capacidad de difusión de su artículo. Parece un periodista con un buen artículo en sus manos que se deja seducir por un titular concebido como anzuelo. Por eso debemos tener en cuenta la etimología en la construcción de nustro artículo, porque vienen a ser las patas que sustentan el tablón de la mesa.
Siento ser tan destructivo, pero es que son tan buenos los conceptos que explica David Llistar i Bosch que me da pena verlos deslucir con una etiqueta tan poco acertada. Por supuesto es mi opinión personal, claramente determinada por mi extrañeza ante los movimientos de antiglobalización, con el que me identifico, pero donde me pasa los mismo: creo que su nombre está basado más en razones formales que conceptuales, y no sé, me cuesta ver esa prioridad.
Hay una frase popular que dice “muerto el perro se acabó la rabia”, o “solo arrancando la raíz se acaba con las malas hierbas”. El problema es que no puedes matar a todos los perros, ni arrancar todas las raíces de las hierbas. Si quieres cambiar algo, hay muchas maneras de hacerlo. Una es entendiendo el mundo como una bipolaridad, donde tu existencia se justifica en contraposición de la existencia del otro. Pero no es la única manera de entender el mundo e intentar influir en él. O por lo menos eso espero.
Resumen: Más que anticooperación yo hablaría de un tipo más de colonización. La raíz de mi conflicto aquí está en la perversión de las palabras. Cuando alguien dice que está haciendo cooperación y no lo hace, lo que produce es una confusión en el concepto. Ellos hablan de cooperación, pero realmente lo que hacen es asociación. Su movimiento debería llamarse asociación internancional, pero claro, esa ya existe con otro nombre: Comercio Internacional. Cuando éste tomo mala prensa, simplemente una rama de él se hizo un lavado de cara, y a lo que se llamaba antes asociación, ellos lo llamaron cooperación. Pero no cooperan, porque en el fondo de su corazón siguen sin entender qué significa “cooperación”. Pero otros sí que cooperan, y no merecen la mala prensa que David Llistar i Bosch les da deformando un concepto por una cuestión de moda.
Definitivamente creo que no has entendido lo que David Llistar dice en su artículo.
En ningún momento hace “mala prensa” de la cooperación al desarrollo, como dices, o al menos yo ne he sido capaz de leer o entreleer algo que me haga pensar eso.
El fondo del artículo sugiere que las acciones de cooperación al desarrollo hoy en día no van a solucionar los problemas del Sur, porque existen acciones de anticooperación mucho más influyentes que impiden que ésto suceda. De este modo tenemos una balanza cooperación-anticooperación completamente desequilibrada.
Por otro lado, insistes en igualar el término “anticooperación” a “colonización”. Por mi parte cada vez los veo más distantes en el fondo.
Según la definición de David Llistar, la anticooperación comprende “toda actuación realizada en y desde el Norte cuyos efectos sean directa o indirectamente perniciosos para el Sur.” Entiendo que todas estas acciones no tienen que ser por fuerza de naturaleza colonizadora. Por ponerte sólo un ejemplo, la creación de una patente sobre un medicamento imprescindible para erradicar una enfermedad propia de los países del Sur es un acto de anticooperación y no de colonización.
Por otra parte, consideras que el titular está mal concebido y lo usa como anzuelo. Deberías saber que una de las funciones del titular de un artículo de opinión es precisamente llamar la atención del lector. Otra de sus funciones es precisamente “utilizar un atajo para explicar un concepto”, como tú mismo dices. Así que en este sentido, el titular me parece de lo más acertado por su parte, pues consigue ambas cosas: llamar la atención del lector y resumir el contenido del artículo reflejando el fondo del mismo.
Y para terminar, el término “anticooperación” es en mi opinión etimológicamente correcto, pues refleja lo opuesto a “cooperación”.
Y en este aspecto deberías estar deacuerdo, ya que utilizas bastante el término “antiglobalización”, cuyo término etimológicamente correcto sería “localización” o “parcialización”, pues significan lo opuesto a “globalización”.
De este modo creo que David Llistar no ha “deformado un concepto por una cuestión de moda” como dices, sino que ha utilizado un término nuevo para denominar algo que muchos conocíamos, pero no nos habíamos atrevido a bautizar.
señores… no hay nada nuevo bajo el sol. Todo viene de algo -o lo niega o lo perpetua-. En mi opinión ninguna institución esta llamada a resolver los problemas del mundo (aunque te aseguren lo contrario en sus estatutos). Son las personas las que están llamadas a hacer eso. De hecho, es gracias a las personas que el mundo existe. Si fuera por el sistema, ya estaría todo hecho (y en consecuencia, muerto)
La acción de cooperar es algo maravilloso. La institución… que quieren que diga… nunca será nada sin las personas que actuan.
Creo haber leído perfectamente el susodicho artículo. Discrepamos en la forma, pero no en el fondo. Debo reconocer que releyendo mis comentarios he encontrado un error. No pretendía decir que el concepto anticooperación daña la imagen de aquellos que realizan verdadera cooperación. Simplemente quería decir que no me parece acertado el nombre que ha utilizado para englobar sus ideas, por las razones expuestas en anteriores artículos.
Con respecto a la distinta naturaleza de los conceptos de anticooperación frente a colonización, permiteme expresar mi opinión con tu frase pero retocada: La creación de una patente sobre un medicamento imprescindible para erradicar una enfermedad propia de los países del Sur es un acto colonización. Sin duda que lo es.
Sin duda no tenemos el mismo concepto de lo que es un buen titular. Sé que es lo que dicen los libros, y en ese sentido conozco catedráticos de información que te darían toda la razón. Pero aun así, no creo que un buen titular deba ser “anzuelo”. No se trata de gritar más alto para que te oigan. Eso es una tipo de comunicación, y quien más lo usan son las agencias publicitarias y gabinetes de relaciones públicas. Un buen titular es un titular sincero, y afirmarse en la negación de un concepto, en vez de denunciar la contaminación del mismo, no es precisamente sincero. Pero sí correcto.
Con respecto a lo que dices de bautizar un nuevo concepto me temo que también discrepo. Se llama colonización. Algunos lo llamarían neocolonización, pero tampoco es de mi agrado ese concepto. Son “los mismos perros con distintos collares”. Je je.
Comparto plenamente la idea de que la ayuda al desarrollo / cooperación internacional no va a resolver los problemas.
Saludos
Leer no significa entender. Cada cosa en su sitio.
Parece que te has dado cuenta de que cometiste un error al “entender” que David Llistar hacía “mala prensa” de la cooperación al desarrollo. Me alegra saberlo.
Que para ti “anticooperación” sea lo mismo que “colonización”, me parece perfecto. Lo que no me parece perfecto es que insistas en lo mismo sin dar ningún argumento que defienda tu teoría, excepto por la frase “sin duda que lo es”. Sin duda para ti, desde luego.
Por otra parte, me da exactamente lo mismo tu concepción de colonización. Si quieres seguir discutiendo sobre el tema, te invito a que lo hagas directamente con David Llistar, que seguro estará encantado de oir tus quejas y tus “peros”.
Tu opinión sobre el empleo de un titular “poco acertado” también me ha importado poco desde el principio, pero ahora me has dado bien bajo:
“Un buen titular es un titular sincero, y afirmarse en la negación de un concepto, en vez de denunciar la contaminación del mismo, no es precisamente sincero. Pero sí correcto.”
De verdad que no tengo palabras para responder a esa frase… A lo mejor el autor del artículo la entiende, pero yo no.
En definitiva, hay gente a la que le gusta poner “peros” a todo. Yo prefiero construir…
Veo que no se puede discutir contigo cuando te pones a la defensiva. Me faltas al respeto diciendome que no soy capaz de entender lo que David cuenta. Luego te cebas cuando reconozco un error, algo que sinceramente dice muy poco de tus modales. Sigues siendo grosero cuando dices que no te interesa mi opinión sobre determinados conceptos. ¿Para qué pones un blog entonces?. Podías haberte limitado a no responder desde el principio. Veo que fue un error limitarme a criticar el titular del artículo. Veo sin sentido decir “estoy completamente de acuerdo”, no sé, es una reiteración. En cambio aportar algo, a eso le llamo construir. Como no te importa, no creo que tenga sentido seguir hablando sobre “anticooperación” o “colonización”. Para que una conversación sea fructífera se necesita la participación y respeto de al menos dos integrantes, y aquí falta respeto.
Sí doy argumentos para considerar “colonización” como un término más acertado que “anti-cooperación”.
Con respecto a la frase que no entiendes, lo que quiero decir es que la mejor manera de afirmarse no es precisamente acudiendo a la negación. Un “-anti” es un prefijo que significa “opuesto, o con propiedades contrarias”, y también un adjetivo que signigica “opuesto o contrario”.
Todo “anti-movimiento” surge como reacción crítica a un “movimiento”. Esa es la base de mi crítica. Por eso me cuesta llamar al movimiento antiglobalización como tal. Pero no se me ocurre un buen nombre para enblobar esas corrientes críticas con la globalización o mundialización.
Por cierto, no es que me guste ponerle “peros” a todo. Solo a las cosas que me llaman la atención. Pero eso nos lleva a tu consideración sobre lo que opino, y en fin, según das a entender, sobran mis palabras.
En fin, ya podemos dar esto por acabado. Te cedo el último zarpazo como cortesía, ataca sin más, no has hecho otra cosa desde que expresé mi opinión.
Sigues haciendo críticas personales y subjetivas sobre la forma sin atender al contenido…
Te invito a que leas con tranquilidad el artículo de David Llistar y luego, si quieres, todos los comentarios que has hecho sobre el mismo.
Por mi parte no quiero seguir perdiendo el tiempo con tus correcciones etimológicas y conceptuales a una persona que ni siguiera está en esta conversación y menos si tengo que aguantar que me llames directamente “grosero”.